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¿Como será vivir en el campo?

Vivir en el campo

-El día que me pensione me voy a vivir en el campo, al aire libre, en medio de las flores, donde me despierten los pajaritos…

-Donde no me moleste el “Smock” ni el ruido de la ciudad…

-Ni el barullo de la gente…

-Ni la congestión de los autos, ni las filas para tomar el metro…

-descansando en una hamaca amarrada entre 2 árboles…

vivir en el campo

                                                       foto chillin cortesía de Freepik

-…escuchando música de Beethoven o de Rafael, de Celine Dion o de Shaquira.

vivir en el campo 

Estos pensamientos y palabras se han cruzado por mi mente desde hace creo que unos 20 años, cuando aún alquilaba mi tiempo para alguna empresa a la cual seguramente amaba y cuando vivir en el campo era mi sueño.

Se veía lejos en ese entonces, pero siempre con la proyección ante mis ojos y seguro de mi esperanza, pues el protagonista era yo.

Y el día llegó en Enero del 2013…

“…nos es grato comunicarle que su pensión ha sido…”

El 15 de febrero siguiente me encontraba construyendo la casita para mis 3 hermosos peludos Pastores Alemanes en una pequeña casa de campo que tomé en arriendo.

vivir en el campo

…mi sueño cumplido, como muchos de los sueños que he tenido durante mi encantadora vida.

…poniéndole vida a los años…

Con mi felicidad en ascenso.

…bellas flores para regar…

vivir en el campo

Vivir en el campo vs. Felicidad.

Este combate no puede realizarse porque vivir en el campo es un aporte invaluable para la felicidad.

Voy a revelarles un estudio de mercadeo que arrojó resultados sorprendentes acerca de la injerencia que el vivir en el campo tiene sobre el bienestar y la tranquilidad de las personas.

El estudio se realizó a través de una encuesta hecha a 2.000 personas residentes en la ciudad y en el campo.

La encuesta revela que el 60% de las personas que viven en el campo aseguran ser muy felices frente a un 40% de los citadinos.

Algunas de las razones argumentadas son:

  • Vivir en el campo aminora el estrés.
  • Los campesinos gastan menos dinero que sus contrapartes urbanas.
  • La encuesta reveló igualmente que los habitantes del campo tienen un mejor equilibrio laboral.
  • Los habitantes de la ciudad, en base al promedio, pagan alrededor de us$ 160 mensuales por la renta de su habitación  o por su hipoteca, frente a us$ 130 que pagan en la zona rural. (Datos de países del tercer mundo)

Yo hablaba de resultados sorprendentes; pues pongámosle atención a éste.

El 77% de los habitantes de la ciudad se quejaron de falta de puestos de trabajo, se quejaron de la polución, que el dinero no les alcanza, pero a la vez afirmaron que no se irían a vivir al campo.

La mayoría de argumentos señalan: “En el campo no hay tiendas comerciales”, “no hay restaurantes”, “donde quedan mis familiares y amigos”…

E igual de sorprendente.

A pesar de los altos costos de vida, gran número de campesinos sigue gravitando hacia las principales ciudades – en todo el mundo- y con menos ingresos disponibles.

El índice de felicidad extractado del estudio, está en 7 de cada 10 personas del campo, frente a 6 de cada 10 de urbanistas.

Lo que se está viendo y cada día crece más, es la tendencia de que los urbanistas están integrando parte de la vida en el campo a su rutina de vida para poder disfrutar del beneficio del aire libre, aunque solo sea unos pocos días al mes, mientras cosechan los beneficios que la ciudad tiene para ofrecer.

En cuanto a mi experiencia, toda es positiva.

  • Mi esposa y yo somos felices por que amamos el campo y la ausencia del estrés nos proporciona una convivencia en paz y tranquilidad.
  • Mi hija vive relajada y disfruta de nuestra pequeña casa y del clima un poco frío de la localidad.
  • Mi auto y mi motocicleta no requieren de garaje para pernoctar porque la seguridad lo permite.
  • Los perros tiene donde correr.
  • vivir en el campo
  • Hay que ser suertudo como yo para poder disfrutar de los arreboles que aparecen en muchos atardeceres.
  • Cuando deseamos nos damos un paseo de solo 6 kilómetros al pueblo y nos deleitamos con un helado y compramos las provisiones.
  • Si la necesidad nos obliga, (solo cuando nos obliga) tenemos a la gran ciudad a solo una hora de viaje.
  • Cuando salimos a caminar por la vereda, todas las personas que nos cruzamos nos saludan y nos sonríen.
  • Nuestro dinero nos rinde mucho más.

Como dicen los campesinos de por acá…”el que quiera más que le piquen caña”.

Vivir en el campo ha cambiado mi vida positivamente.

Por eso doy gracias cada día por la vida que me ha tocado.

Un amigo me dijo que le parecía que vivir en una pequeña comunidad era contrario a la privacidad; yo le contesté que mis vecinos pueden ser tan intrusos como yo se los permita.

Mi vecino más cercano está a 100 metros de distancia y a pesar de que nos hablamos siempre que nos vemos, él no conoce mi casa ni yo conozco la suya.

Y aún si nos visitáramos, él y yo tenemos el derecho y el privilegio de negarnos a hablar de asuntos que no queremos sin ofendernos el uno al otro.

De cualquier manera, esto de vivir en el campo claramente no es para todos; pienso que como para muchas cosas, para esto también se requiere de vocación.

¿Te gustaría vivir en el campo? Cuéntame en un comentario que piensas de los pros y los contras y si te gusta el tema por favor comparte este artículo en tus redes sociales.

Ha sido un placer escribir para ti.

 

Luis Arteaga.

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El autor de este post es Luis Fernando Arteaga y se publica en el blog https://luistecuenta.com el día 12 de Noviembre de 2015